Un reto precioso
Era algo que nunca había hecho. Estaba entre la motivación y la ansiedad. Algo nuevo y bonito y mucha gente.
Era algo que nunca había hecho. Estaba entre la motivación y la ansiedad. Algo nuevo y bonito y mucha gente.
El verano es esa época de pies delcanzos y ropa colorida, flores, agua, pueblo, piscina, helados, fiestas, trasnochar, mirar estrellas… Es una época que inspira mucho a hacer sesiones en cualquier sitio. Como esta sesión de fotos de una tarde de verano en el pueblo. A finales de agosto pasamos unos días en el pueblo. La familia de mi marido tiene una casa grande con un patio (o corral) que es un paraíso para madrileños como nosotros que viven en un dúplex con terraza (y gracias por esa terraza maravillosa, pero de eso os hablo otro día). Un sitio perfecto para una sesión de fotos en una tarde de verano. Mi madre les hizo unos vestidos a las peques de ganchillo y muy coloridos. Vamos, de mis cosas favoritas. Así que, mientras hacía la maleta y a pesar de que no daban mucho calor, no dudé un segundo en llevarlos, para, como mínimo hacerles unas fotos en el patio. Al final el tiempo acompañó. Estuvieron todo el día con los vestidos puestos. Y sorprendentemente llegaron limpios a la tarde, que era cuando quería hacer las fotos porque me gustaba más la luz de esa hora. Como ves, mis niñas no posan y…
Muchas veces me preguntáis qué tipos de fotos vais a tener al final de una sesión. Si podéis posar solo con uno de vuestros peques y luego con los dos. También queréis fotos de ellos solos…