Esto resume muy bien cómo me sentía al empezar esta sesión de fotos de moda artesanal que hice con la maravillosa Aida y su marca La sombra del gato
Antes de hablarte de cómo fue la sesión, te voy a hablar de esta preciosa marca. Prendas hechas a mano, con tejidos de buena calidad, muy gustosos al tacto (mis niñas PAS adoran las prendas que tienen) y con unos estampados preciosos.
Aida es la que está detrás de este proyecto tan bonito. Preocupada por el cambio climático y por el bolsillo de las familias ha diseñado prendas que crecen con tu peque. Ella lo hace todo: el diseño, el patrón, confección, escoge las telas y estampados con mucho cariño.
Detrás de cada prenda puedes ver el trabajo fino y el cariño puesto. Además es una prenda que te va a acompañar durante varios años. Y a mí, eso me encanta, porque me da mucha pena cuando a mis hijas se les queda pequeña una prenda que me gusta mucho.
Los vestidos cruzados
Además de reversibles (tienes dos prendas en una, me encanta!) el primer año es vestido y el segundo año, camiseta larga, y dependiendo de cada peque, puede que llegue a ponérselos 3 veranos. Y también se puede poner en otoño y primavera. Yo se lo ponía encima del body o de una camiseta de manga larga y tan guapas.
A juego con estos vestidos tienes cubrepañales, reversibles también. Lo mejor para el verano.
Este de los mapaches, mi hija mayor lo vistió tres veranos y la pequeña, va por el segundo.
Los petos
Tienen varios corchetes para que ajustes el tirante según va creciendo el peque. El tejido es muselina y es muy fresquito y suave.
¡Mira que estampados! Mi favorito es el de las flores (ya sabes, flores everywhere), pero todos son tan bonitos.
En La sombra del gato, vas a encontrar muchas más cosas. Para el verano camisetas yfaldas preciosas.
Y para cuando viene el fresquete: sudaderas evolutivas, maravillosas también; pantalones evolutivos, comodísimos; cuellos y capuchas.
Y ahora volvamos al reto de la sesión.
Cuando Aida y yo empezamos a hablar sobre las fotos, no entendimos enseguida. Queríamos que lxs peques estuvieran a gusto, sin forzar nada, que fuera un disfrute. Como quiero que sean siempre mis sesiones.
Eso sí, Aida me puso una línea roja por la que no íbamos a pasar. Pero en realidad, las dos compartimos esa visión, ese valor: no vemos la necesidad de compartir la carita de lxs peques en fotos de ropa/complementos/juguetes sin que se vean las caras de lxs niñxs. Pero yo nunca había hecho una sesión completa sin que se viera la cara de mis modelos…
7 niñxs de distintas edades, muchas ganas de jugar, un parque que explorar, una bolsa de gusanitos y unas fotos en las que no se vea la cara, pero transmitan la alegría, frescura y el juego de los peques.
Challenge accepted.
Para mí, fue cambiar el chip y dejar de buscar miradas para buscar gestos con las manos, con el cuerpo. Seguir el ritmo de todos estos peques fue difícil, porque siempre estaba pasando algo que merecía la pena ser fotografiado y no podía dividirme.
El resultado creo que habla por sí solo. Nos lo pasamos genial y fluimos con los 7 peques.
Aprendí mucho ese día y también lo disfruté tanto. Además, que ver mis fotos en una cuenta de ropa artesanal me parece increíble. Un deseo del 2025 que se ha cumplido.