Mucho antes de ser fotógrafa de familias, fui la fotógrafa de mi grupo de amigos. Y a lo largo de muchos años he hecho fotos a muchos eventos, profesiones, conciertos y fiestas.
Hace meses el grupo de amigos de la universidad de mi chico se juntaron para hacer algo especial. Un plan diferente y muuuuy interesante.
Carbón, metal, fuego, martillo… Con la foto de ahí arriba lo mismo ya te has hecho una idea 🙂
En casa no somos nada de realities. Los únicos que hemos visto han sido Game of Wool, uno sobre punto y ganchillo (me encanta) y Forjado a fuego, este mucho más conocido, herreros profesionales hacen espadas y las someten a distintas pruebas (Este cuchillo, mata…).
El año pasado, descubrimos que hacían talleres de forja en Forjaventura (Toledo), así que, casi coincidiendo con el cumple de mi chico, para allá nos fuimos toda la tropa, nueve personas, siete para forjar espadas y dos para ver el proceso. Y mi cámara se vino conmigo, of course 🙂
Antes de seguir, tengo que decirte que lo que vas a leer aquí es todo desde el punto de vista de acompañante.
Así que no voy a contarte si fue dura la experiencia o qué parte me resultó más sencilla o me gustó más. Yo solo miraba y escuchaba lo que me contaban los demás.
Sí que pude vivirlo con más perspectiva, observando las distintas formas de trabajar de cada uno, como disfrutaban o sufrían (xD). Pero, sobre todo, estuve buscando fotos interesantes, planos distintos y haciendo cosas que no suelo hacer en mis sesiones de familia.
A forjar una espada.
Se empieza con una barra de metal a la que hay que darle la forma principal de la espada que se quiere. Y para ello hay que calentarla al fuego y golpearla con un martillo.
Me pareció fascinante que el metal se moldea casi como plastilina cuando está al rojo vivo.
En esta parte de la forja se pasa mucho calor, hubo varias veces que tuve que alejarme de las forjas para que se enfriara la cámara porque estaba temiendo por ella.
Después de un descanso y un refrigerio escuchando las historias de Ricardo, el creador y maestro de Forjaventura. Se pasa a terminar de dar forma a la espada, pulirla y montarla con su empuñadura.
Para mí, fue una fiesta de chispitas. No solo las de la radial, que eso me pareció de lo más fotogénico. Las que más me gustaron fueron las de los ojos de cada uno viendo su espada acabada, después de 4 horas de trabajo 🙂
Y ya para acabar, os enseño como quedaron algunas de las espadas que hicieron:
Cómo ves, a veces hago fotos que se salen completamente de mis embarazadas, familias y bebés. También hago fotos a eventos pequeños, cómo cuando hice fotos de este evento o de este otro, aunque estaban relacionados con la maternidad y crianza.
Pero estoy abierta a cualquier idea que tengas. Lo mismo te ha gustado el plan y quieres ir con tu pareja a forjarte una espada y quieres inmortalizarlo con fotos y vídeo 🙂
Y si algo tienen en común todas estas cosas, es que disfruto muchísimo, tanto con mis familias como con estas cosas.